PARTE 2

¡Un OBJETIVO sin un PLAN no es más que un deseo!

El proceso de planificación es esencialmente simple y generalmente conocido, incluye algunos elementos clave básicos que de hecho son aplicables a cualquier tipo de actividades como ir a hacer las compras u organizar una fiesta de cumpleaños – ¡lo mismo aplica para los intercambios de jóvenes!

Para planificar un nuevo proyecto, deberás tener confianza para responder las siguientes preguntas:

  • ¿POR QUÉ? – una pregunta que siempre nos tortura pero que también refleja nuestra GRAN IDEA, nuestras visiones, nuestros objetivos, nuestras metas, nuestro deseo de traer un cambio positivo para el futuro.
  • ¿QUÉ? – Sí, las ideas pueden ser fabulosas, pero a menudo pueden ser demasiado amplias y vagas. Deben ser claras, entendibles y sólidas; deben ser concretas y aplicables en la vida real. La definición de tus OBJETIVOS ha de convertirse en una de tus prioridades principales.
  • ¿CÓMO? – ¡las palabras nunca son suficientes! ¿Cómo podemos poner sueños en ACCIÓN? ¿Cómo podemos hacer realidad nuestra visión?
  • ¿CUÁNTO CUESTA? – ¡Dinero, dinero, dinero! Idealista es lo que todos queremos ser, pero todos estamos de acuerdo en que, ¡sin dinero, no hay mucho que podamos hacer! Un PRESUPUESTO es igualmente importante y debe administrarse bien para lograr el éxito.
  • ¿QUÉ TAL QUEDÓ? –¿Qué criterios seguiste en la EVALUACIÓN de tu nivel de éxito? En otras palabras; ¿qué tan satisfecho estás con lo que lograste y cómo ponderaste tu éxito?

CAJA SECRETA

“¡No hables de nosotros sin nosotros!” – ¡Incluya a los usuarios finales en el proceso de planificación!

Respira hondo, ¡no es tan complicado como parece! Para ser más específicos y ajustarnos a este kit de herramientas, iremos paso a paso en la planificación de un intercambio de jóvenes. En nuestro caso usaremos el ejemplo de una “Formación internacional de jóvenes activistas”, ya que un proyecto de intercambio juvenil internacional normalmente es un poco más complicado que uno local o nacional en lo que respecta a aspectos prácticos, por lo que esto nos ayudará a iluminar todos los posibles rincones oscuros del proceso.

Entonces, cuando hablamos de “planificación”, ¿qué queremos decir exactamente? Antes de entrar en pánico con todas las ideas, preguntas, tareas y obligaciones que acompañan a esa palabra, hagamos nuestra vida más fácil y dividámosla en tres fases principales:

  1. PREPARACIÓN: (a) las cosas que haces o el tiempo que pasas preparándote para algo, (b) planes o arreglos que haces para prepararte para algo – ¡que no lo decimos nosotros! ¡Lo dice el Diccionario de Cambridge! Sin embargo, hablando de intercambios juveniles; la caja de Pandora saluda desde la esquina, ya que se trata de proyectos bastante exigentes ¡y hay mucho que aprovechar!
  2. IMPLEMENTACIÓN: ¡Menos palabras y más acción! Las palabras son buenas, pero no suficientes. ¿Qué tipo de manzanas pondremos en la canasta de “implementación”?
  3. SEGUIMIENTO: baja el telón, ¡pero el espectáculo no acaba! Después de sobrevivir a las dos fases anteriores, ¡ahora es el momento de hacer un inventario! Entonces, ¡comencemos de cero! ¡Síguenos!
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