A. RECONCILIACIÓN: ¿fácil de decir, difícil de lograr?

Estudios realizados en Europa después de la Segunda Guerra Mundial han demostrado que la desconfianza, el odio y otras conductas negativas a largo plazo entre aquellas naciones que tuvieron conflictos en el pasado solo pueden terminar si se involucran a las nuevas generaciones en el proceso de reconciliación y de construir contactos sostenibles en el tiempo, para garantizar de esa manera la seguridad, la paz a largo plazo y el desarrollo continuo e inalterado. Los jóvenes están dispuestos a aprender, evolucionar y traer cambios positivos a sus sociedades si se les da la oportunidad. Por lo tanto, es muy importante permitirles viajar, conocer a otros jóvenes de sociedades distintas a las suyas para intercambiar ideas y experiencias, así como también adoptar nuevas habilidades y conocimientos ente sí. En este contexto, la organización de intercambios juveniles en las áreas de postconflicto y enquistadas ha creado una plataforma que fomenta y contribuye a los procesos de reconciliación entre naciones y sociedades, creando una atmósfera de cooperación, comprensión y aceptación y que, por lo tanto, impacta de manera positiva en el desarrollo social, económico y cultural de toda la región.

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